El recorte de precio de la Xbox One no ha tenido buenos resultados

El año pasado, cuando Microsoft anunció que la Xbox One con Kinect se vendería a $500 dólares (cuesta más en algunos mercados), muchos de inmediato pensaron que la consola no sería capaz de competir con la PS4, que es $100 dólares más barata. Y eso fue justo lo que sucedió: la PS4 ya ha logrado vende un par de millones de unidades más que su rival, a pesar de que fue puesta a la venta solo dos semanas antes. Para tratar de dar un poco más de competencia, el gigante del software anunció hace poco que el precio de la consola sería rebajado a $400 dólares, pero eso implicaría que el sensor Kinect no estaría incluido en la compra. Microsoft pensó que esta estrategia era buena, pero al parecer le salió el tiro por la culata.

El recorte de precio de la Xbox One no ha tenido buenos resultados

Una encuesta llevada a cabo recientemente no arroja un buen pronóstico para la Xbox One. Al parecer casi el 80% de los jugadores encuestados no están dispuestos a comprar la consola, incluso si cuesta $100 dólares menos. Solamente un poco más del 20% ha demostrado tener interés en la Xbox One.

Cuando la XOne fue lanzada el año pasado, Microsoft creyó que los gamers verían el valor añadido del sensor Kinect y por eso decidió venderla a un precio mayor que su rival. Luego de que se dio a conocer el recorte en el precio, los analistas creían que la cantidad de consolas vendidas subiría mucho, pero eso no ha ocurrido hasta ahora. Parece que los gamers simplemente no tienen interés en la nueva Xbox, y de momento la mayor parte ha optado por hacerse con la PS4 de Sony.

Cuéntanos: ¿comprarías la Xbox One si la misma recibe una rebaja del 20% en tu país pero deja de incluir el sensor Kinect? ¿O en su lugar optarías por comprar la PlayStation 4?


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